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Una fotocopiadora profesional es uno de los dispositivos de mayor uso e importancia en una oficina o una empresa. Su función principal es permitir obtener copias impresas (fotocopias) de documentos de forma rápida y sencilla. Normalmente, este tipo de aparatos, por sus características, no solo permite conseguir estas copias en blanco y negro, como sucede con los modelos más básicos. También suelen ser capaces de conseguir sus copias en color.

Además, las características de la fotocopiadora profesional hacen que también esté preparada para hacer copias con distintos tamaños de papel. Y, además, permite obtener impresiones con gran calidad. Muchos modelos incorporan incluso una pantalla táctil con la que controlar diversas opciones y personalizar la copia. Incluso para realizar varias copias de un mismo documento al mismo tiempo. En definitiva, este tipo de fotocopiadoras sirven para cubrir todas las necesidades de copiado de una oficina. Pero ¿cómo son por dentro? ¿Cómo funcionan?

La fotocopiadora profesional por dentro: obtención de imagen

En la parte superior de una fotocopiadora profesional siempre hay una especie de tapa, unida al aparato por uno de sus lados. Al levantar esta tapa se accede a la bandeja en la que se colocará el documento a fotocopiar. Se trata de una pantalla transparente, de cristal. Se trata de un componente muy importante, que hay que mantener siempre muy limpio, ya que cualquier mínima mancha que haya en el cristal aparecerá a su vez en todas las fotocopias que se hagan. A esta placa se la conoce como alimentadora de documentos.

Debajo de este cristal se encuentra una parte esencial de una fotocopiadora, puesto que se encarga de capturar la imagen del documento a fotocopiar. Consiste básicamente en una lente que funciona como escáner para recoger lo que hay en los documentos a fotocopiar. Para ello se mueve de un lado a otro y lo va capturando. Es importante que se mantenga limpia y sin manchas.

Aparte de estos dos elementos, encargados de la alimentación y la captura, una fotocopiadora profesional, al igual que las destinadas al mercado de consumo, necesitan tinta o tóner para poder crear la copia del documento original en papel. Este se encuentra en un cartucho, que en el caso de las fotocopiadoras está en polvo y tratado para que funcione a través de una carga eléctrica. Esta se origina al escanear el documento a fotocopiar y es la que lleva al tóner a fijarse en los puntos a rellenar para generar una copia de este.

Este tóner puede ser de un solo color en el caso de las fotocopiadoras monocromo: negro. Si se trata de un modelo en color, además del negro en la fotocopiadora habrá además otros tres tóneres con los tonos magenta, amarillo y cyan. Con estos cuatro tonos se compondrán todos los colores que aparecerán en la fotocopia final.

La creación de la fotocopia

Para crear una copia impresa de cualquier tipo de documento, una fotocopiadora profesional necesita papel. Para suministrar el papel que se necesita en cada caso, una fotocopiadora cuenta con una o varias bandejas en las que cargarlo. Las destinadas al mercado de consumo, que suelen coincidir con los modelos de fotocopiadora pequeña, suelen tener una única bandeja para ello. Pero las fotocopiadoras profesionales acostumbran a tener varias. Al menos para papel de formato A3 y A4, y en algunos casos también para A5. Algunos modelos también llevan otras para distintos tamaños de papel e incluso para otros elementos, como sobres.

Cuando indicas a la fotocopiadora que quieres hacer una fotocopia, también tienes que seleccionar el tamaño de papel a emplear. Así el dispositivo sabrá de qué bandeja tiene que cogerlo. Y después de que la imagen a reproducir en dicho papel quede almacenada en el tambor, donde pasa después de que el elemento de escaneado hace una especie de copia, el papel pasa por este tambor para que se copie sobre la imagen exacta del documento. Generalmente, las impresoras profesionales cuentan con una gran calidad de captura de imagen e impresión. Por lo tanto, la fotocopia, salvo imprevistos, será idéntica prácticamente al original.

Eso sí, después de pasar por el tambor, la copia tiene que pasar por un proceso de secado para no desteñir y deshacerse con el tacto cuando sale. Para evitar esto, las fotocopiadoras cuentan con un elemento llamado fusor, que básicamente está formado por un par de rodillos. El primer aplica calor al papel y el segundo aporta presión. De esta manera, la tinta queda pegada al papel y seca antes de salir al exterior. No desteñirá.

La salida de la fotocopia se produce a través de una bandeja en la que quedan depositadas todas las fotocopias. Si es un modelo de alta gama, como suele suceder con muchas fotocopiadoras profesionales y diversos modelos destinados a pymes, contarán también con la posibilidad de grapar o doblar las fotocopias. También podrán ordenarlas en el orden seleccionado. En cuanto el papel sale por la bandeja ya estará listo para recoger, y podrás comprobar que la copia obtenida es prácticamente idéntica al original.

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