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Alquilar un bien de uso intensivo y que rápidamente se queda obsoleto en el mercado, como un automóvil o tecnología, siempre es una opción a valorar seriamente. Esto aplica de la misma manera cuando hablamos de equipos multifunción. Más teniendo en cuenta que éstos hace años dejaron de ser simples mecanismos que generaban copias para pasar a ser sofisticados sistemas que incluyen gestión documental, conectividad wifi, opciones ecológicas, cloud…

Pero, como empresa, hemos de estudiar detenidamente las opciones que nos ofrece el mercado. Y no nos referimos solo a los detalles técnicos de cada modelo, sino al cómo adquirirlos y financiarlos. En este contexto, hay dos variantes que dominan, que son el leasing y el renting. Pero ¿en qué consisten exactamente? ¿Merece la pena realmente optar por una impresora de renting?

Diferencias entre leasing y renting

Renting. Establece un contrato entre una empresa que solicita un servicio y una empresa que lo presta. En este caso, la compañía que contrata este servicio, tiene acceso a una impresora que normalmente es de última generación, por la que paga un fijo mensual. A eso se suma un coste variable ligado al número de copias que se hagan mensualmente, de tal manera que se pague realmente por lo utilizado.

La ventaja de este modelo es que no solo incluye la fotocopiadora como tal, sino también el mantenimiento, cuidados, sustitución de tóner, reparación de averías, servicio técnico… De esta manera, el contratante no tiene que preocuparse de nada de la impresora, porque el prestatario del renting se ocupa de ello, con toda la tranquilidad que ello implica.

Piensa que además, descargas de responsabilidades a la persona que habitualmente asignabas dichas tareas, y ahora puede dedicar esas horas a tareas más productivas e incluso facturables.

Leasing. Tiene grandes parecidos con el renting salvo algunos detalles. En este caso, el contrato no se realiza con la empresa que presta el servicio, sino con una financiera. Al finalizar el contrato, que suele ser de cinco años, la entidad nos ofrecerá quedarnos con el equipo o renovar el contrato y adquirir otro modelo nuevo. Dependerá del uso que le demos, el que nos interese más una u otra opción.

No obstante, el leasing no incluye el mantenimiento, del que nos tendremos que encargar nosotros. También podemos pensar que en un equipo multifunción a estrenar es poco probable que se den averías. Podría ser, pero a nadie le agrada que un equipo de uso profesional le ocurra algo y no contar con un soporte técnico que lo respalde.

Ventajas fiscales derivadas del alquiler de equipos de impresión

Con la contratación de un servicio de renting o de leasing, nos podemos desgravar el IVA.

No necesitas hacer un gran desembolso inicial, con lo que no desequilibras la tesorería de la compañía.

Conoces la cuota exacta de lo que vas a abonar a final de mes, sin sobresaltos

 

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